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Resucita a tu Muerto


No cabe duda que el tema de Mi Porción Diaria de hoy es un tanto intimidante y alucinante. Pues no podía ser de menos luego de leer los grandiosos 43 versículos que forman el capítulo 9 de Hechos. Lo que me sorprendió tanto fue el poderoso acto que hizo Pedro en la ciudad de Jope al resucitar a Tabita que ya estaba sin vida.

Totalmente de acuerdo contigo, entiendo que no lees esta reflexión a diario para contarte historias bíblicas sino para conocer una aplicación práctica que ayudará a tu desarrollo como persona. Pues bien, ¿Qué tal si te digo que Jesús tiene el poder enorme de resucitar a tu muerto? Muchos de nosotros tenemos muertos en las casas, sin habernos percatado antes. ¿No has dado por irremediable tu relación de matrimonio? ¿No has dado por irrecuperable la comunicación armoniosa con tu papá o con tu mamá? ¿Esa enfermedad que tienes, no la has declarado perenne en tu vida? ¿No tienes acaso muchos vicios de los cuales has dicho, nunca los podré dejar? Todos estos ejemplos y muchos más, que seguramente ya se te vinieron a la mente, son partes muertas en nuestra vida diaria, son partes oscuras que las consideramos irreversibles, tal y como lo era la muerte de Tabita.

La buena noticia que te puedo dar es que hay una persona llamada Jesús, que puede volver a la vida todos esos aspectos que parecían no tener remedio. ¿Te dejó tu esposa o tu esposo? ¿Ya tienes mucho tiempo sin empleo? ¿Llevas con esa enfermedad por mucho tiempo? ¿Esa enemistad con tu familia ya se salió del límite? No hay problema, solo cree que Jesús ya solucionó esa situación y así será. Tu fe, al igual que la fe de Pedro, tiene el poder de volver a la vida ese feliz matrimonio, puede devolverte ese fabuloso empleo, puede sanarte para siempre de ese padecimiento, puede reconciliar a las familias.

Resucita a tu muerto, habla con Dios al menos 5 minutos diarios y verás un cambio radical en todas esas áreas muertas que probablemente tengas. No esperes más, comienza en este preciso momento. Vamos, solo son 5 pequeños y cortísimos minutos. No pierdes nada y ganas todo.

Hechos 9. 40 Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.

Por Josué Manuel Guzmán

josueguzman.wordpress.com


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