La Razón Humana y Dios


Nacer ciego debe ser muy duro y difícil de asimilar en la vida de una persona. La vista es uno de los regalos de Dios más grandes. Ser ciego de nacimiento lleva implícito el nunca saber ni tener idea de las tonalidades de los colores, no disfrutar el verde de la naturaleza y toda las bella creación que Dios hizo para deleite de todos los seres humanos.

Jesús iba caminando y de repente vio a un hombre ciego de nacimiento, sin más escupió al suelo e hizo lodo, y no solo eso, sino que también ese lodo se lo untó en los ojos al ciego y le dijo que fuera a un estanque específico a lavarse. Ni lento ni perezoso el ciego fue y se lavó y regresó a Jesús pero ahora VIENDO.

Muchos de nosotros estamos ciegos de nacimiento, no observamos el panorama, no podemos ver los colores de la vida y pasamos viéndola negra. Desde pequeños nos hemos criado en hogares muy disfuncionales y se nos hace normal la gritería, la borrachera, las ofensas e insultos, la violencia, y la pérdida total de cualquier valor moral.

Pero quiero decirte que un día como hoy puede llegar Jesús a tu vida diciéndote: “te untaré con lodo tus ojos y luego ve a lavarte”. Es justamente el punto que quiero tratar este día, no tiene ningún sentido que te unten los ojos de lodo para poder ver, es más bien todo lo contrario, que te unten lodo en los ojos para tapártelos más.

Dios a veces te solicitará que hagas diferentes acciones fuera de razón humana para darte la alegría, la liberación de aquellas cadenas que has llevado por mucho tiempo. Antes de poner obstáculos, argumentar y poner el muro de la razón humana, tengamos fe en que Dios desea lo mejor para nosotros. No te olvides, no somos expertos espirituales y hay muchas cosas que no logramos entender de manera perfecta. ¿Por qué no creerle a Dios? ¿Qué perderías, una cara sucia que luego puedes lavarte? ¿Qué ganas, toda la amplitud de colores de la vida? Creo que vale la pena que lo medite un momento.

Juan 9:10-11

10 Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? 11 Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista.

Josué Manuel Guzmán

josueguzman.wordpress.com


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: