¿Tienes Tiempo Para Lo Importante?


Yo me recuerdo cuando estaba pequeño (no hace muchos años por cierto, jeje) mi padre me compró un camión Tonka color amarillo, con llantas grandes. Era específicamente un camión de volteo. Me recuerdo que ese camión lo cuidaba casi que con mi vida, me subía en él y lo ocupaba de patineta en las inclinadas aceras de mi vecindario. Se escucha un poco bestial el trato que le daba al camión, sin embargo era de acero puro y por así decirlo no era un maltrato. Lo cuidé mucho por tantos años, era como mi joya, mi juguete que me recordaba muchas épocas de niño

Resulta que un día ya estando yo en los inicios de la universidad, vi a mi primo pequeño estar jugando muy emocionado con mi camión en las afueras de mi casa. Casi me da un ataque al corazón al ver tal “sacrilegio”. Inmediatamente le pregunté muy discretamente a mi papá, que por qué mi primito jugaba con dicha devoción de juguete, y la respuesta de él fue: “hijo, tu primito tenía necesidad de ese juguete y se lo regalé”. En ese momento pasaron por mi mente una infinidad de recuerdos con ese camión que de pronto se vinieron abajo. Me costó tanto dar algo que de verdad apreciaba.

He platicado con muchas personas entre jóvenes y adultos que ponen de excusa el horario del trabajo, la universidad, las tareas del colegio, la enfermedad del niño, el transporte y un sin fin de situaciones para el servicio a Dios en sus iglesias o comunidades. El común denominador es NO TENGO TIEMPO para Dios.

Había una mujer llamada María, hermana de Lázaro (el que había sido resucitado por Jesús) que sin pensarlo tomó un perfume fino, carísimo y lo derramó en los pies de Jesús para enjugarlo con sus cabellos. Esta mujer nos enseña a desprendernos de cosas valiosas, si con esto agradamos a Dios.

En esta vida tenemos tiempo para ir a la playa, para estar comiendo con los amigos, para hablar por teléfono, para ver el Facebook, para pasear a la mascota; sin embargo nunca tenemos tiempo para lo que realmente importa en este mundo que es Dios.

No estamos dispuestos a dar nuestro perfume fino que en nuestro caso es nuestro preciado tiempo. ¿Qué tiempo le estás dando a Dios? Ya no pongamos excusas y empezamos a invertir el tiempo en nuestro Dios, Él te necesita.

Juan 12:3 Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume.

Josué Manuel Guzmán

josueguzman.wordpress.com


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