Hacemos lo que No Queremos Hacer


¿Cuántos de nosotros hemos llorado amargamente en la vida? Creo que la mayoría de nosotros hemos derramado lágrimas de dolor, de arrepentimiento que se convierte en un llorar amargo y que desearíamos que nunca pasara nuevamente. Es justamente lo que pasó con Pedro, uno de los discípulos de Jesús, al momento de negar que conociera a Jesús, que obviamente fue una acción que no quiso hacer.

Muchas veces nosotros estamos en una tremenda presión social, nuestros compañeros de escuela, de universidad o de trabajo nos empujan a realizar actos que en realidad no queremos hacer; sin embargo lo terminamos haciendo en muchas ocasiones. Por la presión de los “amigos y compañeros” muchas personas han cometido hechos lamentables que de una u otra manera marcan sus vidas por muchos años. Hay personas que cogieron el vicio del cigarro y alcohol solo por el hecho de demostrar que están “in” antes sus compañeros de escuela. Esto les ha originado, no solo una enorme cuantía de gastos, sino que también problemas graves en sus vidas de matrimonio y de padres de familia. Todo comenzó por la presión de seguir los patrones de la sociedad: que debes de tomar y emborracharte, que debes de fumar, que debes de tener sexo ilícito, que debes de desvelarte en un bar o discoteca para disfrutar.

La voz invisible de la sociedad ha transmitido el mensaje que ser más popular significa vestirse con ropa de “marca”, tener el mejor carro, que entre más de madrugada llegues a tu casa mejor. Muchas personas andan en busca de la aprobación social y comienzan a vivir una vida que en realidad no es la que ellos quieren vivir. Al pasar del tiempo este estilo de vida nos pasa factura que la mayoría de veces se traduce en divorcios, deudas, enfermedades, nivel académico pobre, lazos familiares rotos y embarazos no deseados o esperados. Este estilo de vida al final destruye a las personas y se convierte en un llorar amargo.

Ha pasado el tiempo y nos damos cuenta que nos ha ocurrido lo mismo que a Pedro, hicimos justamente lo que no queríamos hacer y lloramos amargamente todo el tiempo y recurso que gastamos sin obtener nada positivo a cambio. Pero tengo buenas noticias, aunque hayamos negado a Dios con nuestros actos, producto de las presiones sociales, Él nos concede este día una nueva oportunidad para empezar a trabajar en lo correcto.

Juan 13:38 Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.

Josué Manuel Guzmán

josueguzman.wordpress.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: