¿Qué estamos esperando, que se nos aparezca?


Estamos tan acostumbrados a solo creer lo que vemos, que nos hemos vuelto incrédulos a que exista algo más. Esta manera de pensar y de actuar nos ha llevado a lo que tenemos ahora como planeta, problemas por aquí, problemas por allá. Hemos llegado a niveles inimaginables de violencia, tanto fuera de los hogares como dentro de ellos. Es prácticamente inexistente el respeto hacia la otra persona. El ser humano se ha puesto en una carrera franca a los intereses personales sin importar encima de quién tenga que pasar, o qué tenga que hacer.

Es de suma preocupación qué futuro le daremos a nuestros hijos, si ya para nosotros fue muy duro, te podrás imaginar para tus hijos. Creo que nos hemos equivocado de camino hacia la paz y la armonía. Solo tener los ojos puestos en lo material no es el sendero correcto al bienestar sostenido al largo plazo. No estoy diciendo que es malo tener recursos, trabajar por lo que se quiere, viajar y disfrutar de las maravillas de nuestro planeta. Lo que estoy diciendo es que nuestra mente debe estar programada a no solo creer lo que ven nuestros ojos, sino también a lo que estos no alcanzan a percibir, pero nuestro corazón si.

Todos más de alguna vez hemos tenido pensamientos en nuestro corazón que no sabemos porque los tenemos, anhelamos esa paz, queremos ese gozo, esa alegría. Pero por estar envuelto en la manera de pensar y actuar de Tomás, solo creeré si lo veo, perdemos esa oportunidad valiosa de tener un respiro permanente en nuestra vida, de confiar que nuestra vida no depende de la seguridad o del gobierno sino que de Dios, que nuestro mantenimiento no depende de nuestros ingresos sino de la bendición de Dios, de saber que nuestra salud no depende del doctor que nos atienda sino del favor de Dios para nosotros.

Pero ¿qué estamos esperando para creer, que se nos aparezca Dios en la oficina en forma de llama de fuego, ver a un elefante con alas, que un extraterrestre baje y nos transmita un mensaje? Ya no esperemos más tiempo y empecemos a creer en la verdadera solución a los problemas de nuestra vida. ¿Qué perderás? Si te pones a pensar, es un precio risible el que perderías, en cambio es un premio muy grande el que ganarías.

Cree en aquel que te dio la vida, nunca lo olvides.

Juan 20:29 Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

Josué Manuel Guzmán

josueguzman.wordpress.com


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