Nadie es Indispensable en su Trabajo


En todas las empresas donde he trabajado fue muy común escuchar “nadie es indispensable”. Es una frase muy trillada pero al final de cuentas sigue siendo muy veraz. ¿Te recuerdas lo motivado, lo feliz e ilusionado que estabas al momento de conseguir el trabajo que tanto necesitabas para mantenerte a ti y a los tuyos? Bueno, ahora estás en ese puesto de trabajo que tanto esperaste, pero ¿qué haces?

¿Qué se ha hecho esa motivación, esa felicidad y esa ilusión del trabajo? ¿Se ha esfumado con el viento? ¿Los días lunes te resulta una pesadilla? ¿Te resulta el trabajo como la entrada al infierno en la tierra? Ahora ya el trabajo se ha convertido en el medio para llevar el sustento a nuestra familia sin importar lo que tengamos que hacer para mantenerlo. Hemos desviado nuestra mirada a solamente lo material, el dinero que obtendremos para comprar lo que necesitamos. Ese enfoque a solo nuestros intereses ha transformado los ambientes de trabajo en algo parecido a campos de batalla, donde las cuchilladas y machetazos por la espalda están a la orden del día. Nuestros compañeros no se tocan el corazón para serrucharte el piso con quien sea, tus jefes por tal de salir abantes te sepultan vivo. La computadora, el teléfono, el martillo o la pala son herramientas secundarias para nuestro trabajo, ya que la mentira y el chambre se han convertido en las primarias.

Judas Iscariote, el tesorero de Jesús, le pasó algo similar. Tuvo el honor de trabajar al lado de Jesús y aprender de él; sin embargo dejó que los intereses mezquinos lo sedujeran a tal grado que por unas monedas entregó a su jefe, Jesús. Al final Judas compró una propiedad con el dinero que le dieron por traicionar a Jesús. Resulta interesante saber que en dicha propiedad fue encontrado ahorcado y partido en dos. No quiero ser melodramático ni mucho menos, sino más bien quiero incentivarte a que no pierdas el enfoque en tu trabajo, en tu casa, en tu escuela, en tu universidad o en tu iglesia.

No desperdicies la oportunidad que Dios te dio para hacer el trabajo ahí donde estás. No pierdas el sentido de tu labor. Quiero decirte que eres muy especial y único para Dios, pero si tú no quieres hacer el trabajo, en pocos días vendrá tu sucesor que hará igual o mejor esas tareas. Dejemos de lanzar cuchillos a nuestros compañeros, dejemos de utilizar nuestra lengua para destruir, dejémonos de juegos de corrupción. Esto al final trae destrucción a tu vida tal y como le pasó a Judas.

Recuérdalo muy bien, somos únicos, especiales y de incalculable valor para Dios, sin embargo seguimos siendo no indispensables al momento que perdemos el enfoque en nuestras tareas.

Hecho 1: 24 Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido, 25 para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar.

Por Josué Manuel Guzmán

josueguzman.wordpress.com


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