Una Mala Palabra: Verdad


A lo largo de todos estos años he observado algo muy grave y preocupante en las personas: No estamos preparados para escuchar la verdad. Nos morimos si alguien nos dice un par de verdades. Por esta razón es que muchos nos hemos vuelto políticos y diplomáticos al hablar, ya que no estamos preparados para que nos digan la verdad. Al momento de comunicarse con una persona debemos de ser muy cuidadosos, tener mucho tacto, caso contrario se resiente a tal grado de ya no hablarte por mucho tiempo u ofrecerte su enemistad por siempre.

Mucha gente confunde el ser sinceros con ser mal educados. Es preocupante que muchas personas prefieran escuchar una mentira a escuchar la verdad. Si tu hija tiene un novio, ¿qué preferirías escuchar de ella, que no tiene novio y no piensa en eso, o que si efectivamente tiene un novio? La mayoría de chicas optan por engañar a sus padres y decir que no tienen novio y no piensan siquiera en tener uno. Pero ¿por qué pasa eso? Es muy sencillo, la mayoría de padres no se han preparado a escuchar la cruda y cruel verdad. Los chicos han entendido que decir la verdad a los padres es sinónimo de meterse en problemas. Entonces ellos (los chicos) recurren donde sus amigos quienes no los juzgan ni reprimen por decir la verdad.

Pero esta situación se repite en todos los ámbitos sociales, tanto en la escuela como en la oficina, tanto en la iglesia como en la casa. Las personas nos hemos vuelto tan inmaduras que preferimos vivir en una burbuja llena de fantasías y falacias en lugar de saber la cruda, cruel y despiadada verdad. ¡Esto ya no puede pasar un día más! Debemos de tomar la verdad como una amiga que nos ayudará a transformarnos en mejores personas, en mejores seres humanos.

Seamos maduros y afrontemos con mucho agrado la verdad. No la veamos como una mala palabra sino más bien como una herramienta que nos ayuda a vivir mejor. No vivas en esa burbuja donde todo está “bien”. Te invito a que pinches esa burbuja y comiences a vivir en la cruda verdad, que solo quiere que recapacites y seas una persona más feliz. Ama a las personas que te dicen la verdad, ellas son las verdaderas amistades. Reacciona de una manera diferente cuando alguien se acerque y te diga la verdad, sino lo haces, será la última vez que te la diga.

Hechos 7. 54 Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él. 55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, 56 y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.

Josué Manuel Guzmán

josueguzman.wordpress.com


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