¿Tienes cola que te pateen?


No hay nada como tener la conciencia tranquila que tú eres realmente inocente, pero esto que se escribe tan fácil resulta muy difícil en la realidad. Cuesta en sobremanera tener un testimonio integral, cuesta tener una reputación intachable y estar seguros que no vendrá alguien a desparramar todo lo que has construido.

Admiro en gran manera a aquellas personas que dicen “no tengo cola que me pateen”, es sencillamente difícil encontrar una persona de estas, son una especie en extinción. La mayoría de los mortales pues ni modo ya la regamos, es más contamos ya con una cola de unos cuantos metros, algunas hasta de kilómetros de largo. Hemos tenido una vida, como suelen decir, para el olvido, llena de metidas de pata, llena de errores garrafales que hasta nos han costado años de felicidad. Creo que sería poco serio y hasta irresponsable decir que esos grandes errores me ayudaron y que sin ellos no fuera lo que soy ahora. Estoy seguro hubiera sido mucho más fácil aprender de los errores de los demás y tener una vida sin tantos tropiezos. Yo soy del pensar que es mejor aprender de los moretones y golpes que se ha dado el vecino; que esperar a golpearme y moretearme para aprender exactamente lo mismo. ¿Quieres tener el accidente de tránsito que sufrió tu amigo el año pasado por ir borracho en la carretera? Creo que la respuesta es NO. Es exactamente lo mismo cuando te digo que debemos aprender de los errores de los demás.

Me podrías decir: “Josué Manuel, pero ahora ya es muy tarde, ya me di en los dientes, ya tengo moretes por todos lados y mi cola ya está a punto de alcanzar los 1000 metros”. Creo que muchos estamos en esas mismas condiciones, ya la reputación de muchas chicas está por el suelo, ya eres conocido por el borrachito de la colonia que llega casi arrastrado a la casa, y que pasas el resto de la madrugada en la acera ya que no encuentras la llave de la puerta y tus familiares no te quieren abrir, ya es bien sabido que a veces andas “happy” y a veces “depre”, ya todos saben que estuviste preso unas cuantas veces por andar de malandrín.

No sé en realidad de qué tamaño es tu cola y qué tanta gente te la puede patear y dejarte totalmente comiendo polvo con unas cuantas palabras que digan de ti. Ahora vengo a decirte que esta situación puede cambiar a partir de este preciso momento, hay un Dios muy poderoso que puede generar en ti y en mí un cambio abrupto y permanente, un cambio que hasta tus propios familiares se quedarían sorprendidos, lo único que necesitas hacer es tener esa firme convicción de querer cambiar para un estado mejor. Deja que Dios gobierne tu vida y Él tome las mejores decisiones por ti. Solo háblale, no necesitas arrodillarte ni siquiera cerrar los ojos, solo dile que a partir de este momento quieres que Él corte esa cola y haga de ti una mejor persona.

Lo hizo con Pablo que era un perseguidor de los cristianos, un hombre despiadado y sangriento. Luego, después de su encuentro personal con Jesús, se convirtió en un hombre sin tachadura alguna, un hombre sin cola que le patearan. Lo mismo puede hacer por ti y por mí, no mañana, sino que este mismo día. Dios te bendiga.

Hechos 25. 27 Porque me parece fuera de razón enviar un preso, y no informar de los cargos que haya en su contra.

Josué Manuel Guzmán

josueguzman.wordpress.com

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One response to “¿Tienes cola que te pateen?

  • ado kztrow

    mia ke es ciirtoO ezo puz io no digoO ke no lo sea peo amii naie me ve la kra de tonto puz tiienez razon weno otra vz maz jijijiijj

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