No hay por dónde escapar


Si has escuchado el canto de un pajarito por las mañanas, si los rayos del sol algún día te han obstaculizado la vista, si en algún momento has disfrutado de la sombra de un gran árbol, si has experimentado el tierno cuidado de una mascota como un perro, un gato o un perico, si has podido estrechar la mano de otra persona y sentir su abrazo, si las olas del mar te han empujado a la playa, si alguna remota vez has visto el azul del cielo y lo blanco de las nubes, déjame decirte este día que no tienes excusa de asumir demencia de la existencia de Dios y su justicia.

Supongo que tienes una pregunta: ¿Y qué con eso? La frase recién escrita de que no hay excusa para asumir demencia de la existencia de Dios y su justicia, tiene un significado muy grande y profundo que trataré de explicar en esta reflexión. El poder de Dios y su deidad (algo así como las cosas de Dios que son invisibles para el ojo humano) se hacen claramente visibles desde la creación del mundo. Ahora bien que el hombre piense que todo lo creado es producto de la explosión de una supernova y que el hombre es el resultado de millones de años de evolución, es una de las consecuencias que el ser humano acarrea al no glorificar ni agradecer a Dios, y lejos de ello envanecerse en sus razonamientos, desarrollar un corazón hinchado (ver reflexión del 9 de marzo) buscando su propia sabiduría.

EL no aprobar a Dios en tu vida te expone a una situación muy delicada, ya que ella misma hace desarrollar una mente reprobada que te impulsa a realizar cosas que no convienen, ni a ti ni a ninguna persona cercana a ti. ¿Cuándo desaprobamos a Dios en nuestras vidas? Acá te doy unos ejemplos: Cuando el sentido de justicia se basa simplemente en lo que te conviene más sin importar el bienestar de tu amigo, cuando te has adelantado y has practicado las relaciones sexuales con aquella persona con la cual no estás casada, cuando el deseo al dinero te hace apartarte de tus principios y robas a tus padres o a la empresa, cuando la venganza carcome tu corazón y te aguijonea a elaborar planes detallados para ver el mal de tu compañero de trabajo o de tu jefe, cuando te alegras débilmente del mal de tu vecino, cuando ocupas tu lengua para armar chismes que tienen como finalidad destruir aun a tu propia familia, cuando no tomas consejos o cuando simplemente no acatas ninguna orden pensando que tú eres independiente y no necesitas de nadie.

El cambiar la gloria de Dios incorruptible por cualquier persona u objetos corruptibles es el comienzo del fin de nuestra estabilidad en cualquier sentido de la vida. No hay excusa para no acercarse a Dios, no hay una salida, un argumento valedero para no buscar la presencia de Dios. No puedes decir, es que ningún amigo se acercó, nadie me dijo, mis padres nunca me impulsaron hacia Dios. Si tú vives en este planeta llamada Tierra y alguna vez has respirado, desde ahí te conviertes en un individuo que ha experimentado el poder eterno y grandioso de Dios.

¿Por qué no dejamos ese jueguito letal de ser nuestro propio Dios? ¿Por qué no aceptas que Dios te ha creado y Él quiere que estés junto a Él? ¿Por qué tomas cada tema religioso desde un punto de vista tan impreciso basado en teorías evolucionistas o científicas que carecen de todo argumento y prueba? Es mucho más fácil creerle a Dios que no creerle. Es mucho más fácil y razonable creer que todas las maravillas del mundo animal, toda la perfección de nuestro ecosistema no fue producto de una explosión sino más bien un hecho minuciosamente planificado por un ser supremo, el cual solo quiere tu limpio y sano corazón. No esperes más, acércate a Dios, no entumezcas tu corazón.

Romanos 1. 18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; 19 porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. 20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. 21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22 Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.

por Josué Manuel Guzmán

josueguzman.wordpress.com


2 responses to “No hay por dónde escapar

  • Maria Audelia Escobar

    es una realidad que Dios nos hizo con mucho amor y tuvo cuiddo de hacer todas las cosas que nos rodean y es por eso que nosotros tenemos que darle en todo tiempo la gloria que se merece, dandole asi gracias por habernos creado a su imajen y esto quiere decir que tenemos que ser amorosos, piadosos y llenos de bondad como El es con nosotros,por eso cada dia tenemos que admirar todo lo perfecto que El ha hecho viviendo asi cada dia para El y entregar plenamente nuestro corazon a El para que termine de perfeccionar la obra que empezo en nosotros.

  • adOop!!!! kztrOo!!!!!

    me tuthoO ta wen ai te weo oi ok ii me ha dadoO x algo ke reflexionar ii puz kreio ke atoOoz

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