Malos para hacer el mal


Hoy quiero escribir algo muy diferente en Mi Porción Diaria, son las 0:30 horas del día 29 de marzo y siento algo extremadamente fuerte en mi corazón de escribirle a Dios, se supone que debería de tener sueño después de un día largo de trabajo, sin embargo estoy muy despierto con ansias de plasmar unas líneas a nuestro Creador, que nos ha dado la oportunidad de seguirle.

Veo hace 10 años y me da tristeza todo lo que pasó por mi mente y todo lo que hice. Veo hace un año y me sigue dando tristeza algunas cosas que he hecho y he pensado. Me recuerdo de esta mañana y lamentablemente me doy cuenta que mi mente sigue distando mucho de tus pensamientos. Me he portado mal, muy mal; sin embargo te sigo respirando en mi ambiente, aunque no te puedo ver sé que estás cerca de mí. Sé que nunca he estado solo, Tú siempre has estado esperándome. Mis debilidades, mis carencias y mis imperfecciones son las que más me hacen recordar que Tú has sido fiel conmigo.

Te he dado la espalda muchas veces, ni me recuerdo el número de ocasiones en que no te he dirigido la palabra. Cualquier otra persona ya se hubiera hastiado de mi arrogancia o mala educación; sin embargo Tú siempre has estado aquí, esperándome. Mil veces te he fallado, mil veces te fallaré pero Tú aun sigues aquí. ¿Por qué? ¿Por qué me quieres? ¿Por qué me tienes paciencia? ¿Por qué me has esperado tanto tiempo? ¿Por qué me impulsas a escribirte esto? No soy merecedor ni siquiera de respirar, mucho menos de escribirte esta nota. No comprendo tu misericordia, no comprendo tu amor, no comprendo tu naturaleza. Es justo en este momento que me siento miserable, que me he convertido en sabio para el mal e ingenuo para el bien.

Perdóname por tanto fracaso, por tantas veces que te he dicho “nunca volverá a pasar” y pasa, por tantas veces que te dejé esperando y no te atendí. Te morías por hablar conmigo, te morías por saber cómo me sentía, te morías por conocer mis problemas, y yo nunca te los conté. Perdóname por tanto dolor causado a tu corazón. Moriste por mis culpas, por los pecados que sabías que iba a cometer, por mi habilidad de buscar lo malo. Diste tu vida por mí, para darme una oportunidad y ahora veo y no me gusta lo que veo: Te he pagado mal, he sido el hombre peor malagradecido en la tierra. He estado pagando tu gran sacrificio con desprecios a tus palabras, con deseos de hacer lo contrario a lo que tú quieres que haga.

Ahora Tú me das una oportunidad de conocerte, de convertirme en sabio para el bien y en ingenuo para el mal. Ahora gracias a tu sacrificio, soy acepto ante el Padre y puedo encontrar la felicidad y el favor a diario. Este día lucharé, este día me esforzaré por no fallarte con mi pensar, con mi hablar y con mi actuar. Hoy es diferente, hoy es el día en que no te fallaré, hoy es el día de la gran victoria, hoy es el día que comienzo a ser ingenuo para el mal. Todas las cosas pasadas han sido borradas de mi mente, ya las olvidé, ya tú me perdonaste y eso me basta y sobra. Este día prometo amarte más, este día quiero reflejar tu rostro. Gracias por ese regalo tan hermoso que diste a este poco de tierra, un aliento de vida.

Romanos 16. 19 Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal.

por Josué Manuel Guzmán

Puedes escribirme a pastorjosueguzman@gmail.com

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