Mejor pide ayuda


¿Cuántas patas tiene el gato? todos sabemos que un gato común, corriente y sano tiene 4 patas y no más. Resulta curioso y digno de estudio que la mayoría le queremos encontrar más de 4 patas, ¿por qué? Es una pregunta muy difícil de contestar y quedar bien con todos, pero una de las razones es porque queremos hacer las cosas a nuestra manera, a como pensamos que son o deberían ser.

No digo que está mal hacer un esfuerzo y darse todo en el trabajo o en alguna diligencia. Soy de las personas que apoyan fervientemente que te debes de mover, debes ser de acción para alcanzar tus sueños. No soy de los que piensa que sentados nos caerá todo del cielo, sea como sea Dios quiere que hagamos el trabajo, quiere que sudemos la camiseta.

Desde pequeños siempre hemos querido colorear el dibujo sin ayuda, intentamos no salirnos de la línea, queremos alcanzar las galletas que están arriba del refrigerador sin ayuda de papá ni mamá. Un día decidimos amarrarnos sin ayuda los zapatos, un día decidimos dejar los flotadores para meternos a la piscina, un día dejamos de manejar la bicicleta sin ayuda de las rueditas auxiliares. Conforme crecemos hemos ido enfrentando nuevos retos que de una u otra manera hemos intentado superarlos sin ayuda, o con la menos posible.

Como algunas personas dicen, “vuelvo y te repito” eso de querer esforzarse y lograr los objetivos está bien. Pero (tenía que haber un pero) que esta manera de actuar no nos lleve a un extremo de depender solamente de nosotros mismos, ya que caeríamos en un gran error. Debemos tener bien claro que somos seres finitos, que tenemos un principio y un fin en esta tierra, que nuestros pensamientos son limitados y también nuestros recursos. Estamos tan enfrascados muchas veces en querer resolver el problema y no le damos espacio a que Dios actúe. No te digo que te sentarás y esperarás que Dios lo haga todo, sino más bien tomarlo en cuenta en las decisiones de tu vida, darle el lugar que le corresponde como Hacedor de imposibles.

No dejemos de último a Dios, convirtámoslo en la primera y única opción en nuestra vida, Él siempre debe ser nuestro asesor personal, nuestro guía, nuestro pronto auxilio, nuestro tutor, nuestro maestro, nuestro socio mayor. No esperemos recurrir a Él hasta que lo hayamos perdido y gastado todo, vengamos a Él hoy. No esperes más, toca el borde del manto de Jesús… te asombrarás lo que sucederá cuando Jesús está cerca de tu situación…

Lucas 8 43 Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, 44 se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre.

Por Josué Manuel Guzmán

Puedes escribirme a pastorjosueguzman@gmail.com


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