Algunos tenemos ceguera permanente


¿No es cierto que muchas veces la percepción de las situaciones y vivencias está trastornada? A las cosas buenas les llamamos malas y a las cosas malas les llamamos buenas. Resulta que los valores se han convertido en antivalores y los antivalores valores. El cigarro pareciera ser un símbolo de status y popularidad para los jóvenes que apenas tienen 13 o 14 años, perder la virginidad en el noviazgo pareciera ser muestra de madurez, crecimiento y desarrollo para los jovencitos, el tener una amante pareciera ser una acción que hace más divertida, satisfactoria y aventurera la vida.

Estamos rodeados de paradojas en la vida, a lo bueno le llamamos malo y a lo malo, bueno. Quien creería que las personas prefirieron a un asesino y malhechor famoso de la sociedad en lugar de Jesús, quien lo único que hizo fue bien a la sociedad. Unos pocos le tenían envidia a Jesús, no soportaban ver todo el poder que tenía, sin embargo una gran multitud fue la que empujó a las autoridades a sentenciar a Jesús. Podemos observar tremenda influencia que estos pocos tenían sobre los muchos.

La situación de Jesús no es muy diferente a lo que pasa hoy en día. Todos hacen lo que muy pocos dictan qué hacer. El más popular en la escuela o colegio resulta ser el más tontito, el que más bromas hace, el más rebelde y el más malcriado. Entre más grande sea el número de mujeres con el que un hombre ha tenido relaciones sexuales, más admirado entre sus amigos es. Si eres una persona que de 10 palabras que dice 20 son malas palabras, andas en la onda, estás “in” y estas más que aceptado en el círculo de amigos. En nuestra sociedad el alcohol es sinónimo de diversión, y el que no comparte ese gusto es visto como anormal, de menos y poco aceptado en las reuniones.

Resulta interesante que nos tomáramos un momento para reflexionar interiormente a qué llamamos bueno y a qué llamamos malo. Aunque no lo creas todos esos vicios tarde o temprano terminan destruyendo la vida de las personas. Vale la pena ahora valorar las cosas realmente buenas, los verdaderos amigos y lo que realmente nos desarrolla como mejores personas. Dejemos de elegir a Barrabás y elijamos a Jesús, la persona que tiene soluciones verdaderas a nuestra vida, aunque parezcan poco populares o “aburridas”. Comencemos a ver correctamente.-

Lucas 23. 25 y les soltó a aquel que había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, a quien habían pedido; y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.

por Josué Manuel Guzmán

pastorjosueguzman@gmail.com


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