No es por tradición, es por revelación


No hay nada inigualable a la tradición culinaria de una nación. Si no entiendes de lo que hablo te daré un pequeño ejemplo, para un salvadoreño no es lo mismo comer una pizza que una pupusa. Las pupusas para los que somos de El Salvador es una experiencia inolvidable. Que yo recuerde nunca he escuchado que las pupusas le hayan aburrido a alguien, creo que siempre se tiene la gana de comer pupusas, siempre se queda bien con esa comida independientemente el nivel económico. Nuestros familiares en tierras extranjeras añoran con gran devoción volver a probar el verdadero sabor de las pupusas, hechas con ingredientes de El Salvador; esto ya que no es lo mismo una pupusa hecha con ingredientes extranjeros que con los originarios de nuestra tierra.

Somos bien apegados a nuestras costumbres y tradiciones ya bien marcadas por nuestros antepasados: en semana santa vamos a la playa, comemos riguas, hojuelas y similares; el día de la madre se lleva a la mamá a comer y se le da un regalo y así sucesivamente para todas esas fechas de cumpleaños y vacaciones. Creo que esto si lo haces con un juicio sano y todo con medida no tiene ninguna repercusión. Cuando nos pasamos al tema espiritual (o como muchos dicen de la “religión”) nos damos cuenta que también predominan las tradiciones y es del tema que quiero hablar. No podemos tratar el tema espiritual de la misma manera que el tema culinario en cuanto a tradiciones se refiere. Si leemos al apóstol Pablo en el primer capítulo a los Gálatas habla precisamente de la tradición del judaísmo que sus padres y sus antepasados le habían heredado de una u otra forma. El profesó el judaísmo en buena parte de su vida hasta que tuvo un encuentro personal con Jesús, el Hijo Unigénito de Dios, y recibió el evangelio no por hombre sino por revelación (convicción).

Sé que esto es un tema sumamente escabroso y delicado, ya que se pone en tela de juicio la religión que hemos creído desde pequeños y que nos fue heredada por generaciones en nuestra familia. En este momento no quiero hablar de una u otra “religión”, solo lo quiero poner en una perspectiva diferente: Creo que ningún ser humano con sus facultades normales se arrojaría a un barranco y morir así solo por el simple hecho que su abuelo y padre lo hicieron. Dudo mucho que porque 3 generaciones anteriores a la tuya se hayan divorciado, tu tengas que vivir esa experiencia. ¿Entiendes lo que quiero decirte? Muchas veces hacer la tradición no aplica en la vida. ¿Qué podemos hacer? ¿Por qué no pones en tela de juicio lo que has creído hasta hoy y comienzas a ser un poco más cuidadoso con lo que haces y crees? Había un pueblo llamado Berea que cuando se les llegaba a anunciar el evangelio investigaban y estudiaban las Escrituras para comprobar ellos mismos que si lo que les decían era cierto (Hechos 17:11).

Preocupémonos si nunca hemos tomado un libro histórico, si nunca hemos estudiado la Biblia y nos quedamos solo con los que nuestros líderes de iglesia nos dan los domingos. ¿Qué tal si están equivocados como los padres de Pablo? Tengamos un encuentro personal con Jesús, hablemos con Él en oración. ¿Te has preguntado el origen de todas las tradiciones religiosas que tenemos en nuestra sociedad? Me he topado con mucha gente que el único argumento que tienen es “es la religión de mis padres y en ella voy a morir”. ¡Qué triste y pobre argumento para un ciudadano del siglo XXI! Es increíble que hagamos las cosas sin realmente saber qué estamos haciendo. El evangelio, la salvación de tu vida no vendrá por tradición sino que será revelada a través de Jesús. Tómate una hora este día para comprobar lo que te digo.

Gálatas 1. 11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; 12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. 13 Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; 14 y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres. 15 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, 16 revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre, 17 ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco.

Por Josué Manuel Guzmán

One response to “No es por tradición, es por revelación

  • Flory

    Excelente!!!!
    Dios te siga bendiciendo! sigue cuidando tu lugar secreto con Dios que los frutos se notan!

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