Hoy Dios te Sanará


Desde que tengo memoria, uno de los mayores tormentos (después de la muerte) que ataca a la raza humana es la enfermedad. Estas han venido evolucionando conforme pasa el tiempo, han sufrido mutaciones y se han hecho más poderosas y difíciles de combatir por la medicina moderna.

Hay enfermedades tan sencillas como una gripe y tan graves como un cáncer; hay enfermedades que te hacen sentir un tanto incómodo y otras que te hacen salir disparado al hospital. El cuerpo humano es muy complejo, y ningún doctor conoce realmente la cura para cada mal. Todos los días, cada hora, cada minuto hay personas que se mueren por causa de las enfermedades. Este padecimiento no ve raza, edad, tamaño o status social, nadie está libre a no sufrir una enfermedad, por más controles que se haga o por más dinero que tenga para que lo atienda los mejores doctores del mundo.

Todos los humanos pendemos de un hilo cuando nos referimos a los padecimientos de enfermedades en nuestro cuerpo. Si bien es cierto los médicos están para curar enfermedades y es muy beneficioso siempre frecuentarlos para realizar un chequeo completo; sin embargo hay casos que los médicos no han podido solucionar. Ya tomaste muchas medicinas y ese dolor de cabeza no se va, esa migraña sigue aún más fuerte que nunca, recibiste hace poco la noticia que tienes un tumor maligno y que lo que tienes es cáncer el cual se propagará a los órganos cercanos al infectado, te han diagnosticado que cualquier día de estos sufrirás un infarto el cual te costará la vida ya que tienes una presión muy alta o eres exageradamente hipertenso, te han dicho que lo tuyo es una ceguera progresiva y que llegará el día en que ya no veas, es probable que te hayan dicho que tu hijo pequeño no caminará más. En verdad no sé cuál sea la enfermedad o el padecimiento que tengas o estés sufriendo desde hace mucho tiempo, lo que te puedo decir que existe un ser poderoso que puede revertir el daño en tu cuerpo, que puede obrar milagros desapareciendo tumores, restaurando huesos, reconstruyendo órganos, limpiando la sangre o reanimando corazones.

Esto no es una locura, si este día tú estás enfermo, tu padre, tu madre, tu esposa, tu esposo, tu hijo, tu hija o cualquier ser querido como tu abuelo o tu mejor amigo, es tu oportunidad para declarar con tu boca sanidad. Llénate de palabra profética y declara sanidad en tu cuerpo, cree firmemente que el Padre te sanó en el nombre de Jesús. No importa que tan fuerte o difícil sea tu enfermedad, Dios tiene la solución y la respuesta. Él es el médico de médicos, además de eso, Él es misericordioso. Ahora Dios quiere que recibas su favor en tu vida, Él quiere tener misericordia contigo y en este preciso momento quiere sanarte, quiere limpiarte. Acepta a Jesús como tu único y suficiente Salvador personal y luego confiesa sanidad en tu vida. Vamos, Dios quiere glorificarse en tu vida. No pierdas esta hermosa oportunidad de declararte sano o declarar sano a tu hijo.

Filipenses 2. 27 Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza.

Por Josué Guzmán

Puedes escribirme a pastorjosueguzman@gmail.com


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