¿Te creíste el fin del mundo del 21 de mayo?


Algo que no puedo entender en nosotros, los seres más inteligentes y racionales de la faz de la Tierra, es que nos importa casi un comino lo que creemos. Parecería que le ponemos mucha atención a temas tan sensibles como la “religión” o las creencias espirituales, pero en realidad la mayoría ha leído nada o poco acerca de sus fundamentos. Nos creemos fácilmente las noticias de la televisión, nos dejamos engañar por falsas enseñanzas que leemos y tomamos decisiones por suposiciones que la mayoría de veces son totalmente falsas. Imagínate la gente que se dio la gran vida vendiendo y gastando todo lo que tenía creyendo que el fin del mundo sería el pasado 21 de mayo.

Yo soy una persona que me considero de mente abierta para conversar de diferentes temas y poder escuchar los diversos puntos de vista de las personas. Sin embargo tengo sumamente claro lo que creo, no porque nací en esas creencias o las heredé de mis padres; sino por convicción propia que fui generando a medida que iba documentando mi sed de curiosidad por conocer profundamente las bases y fundamentos de la fe que iba adoptando como propia. Creo en lo que creo ya que lo he fundamentado y tengo argumentos valederos.

He conocido a muchas personas que les molesta hablar de su “religión” porque se sienten desprotegidos, sin argumentos ni bases para defender su posición ante cualquier comentario, por sencillo que este sea. Aquí es donde me surge esa super gran pregunta ¿por qué un ser inteligente, racional y preocupado por su bienestar, no se toma la molestia por conocer verdaderamente en qué cree? Hay tanta información ahora a la mano de cualquier persona. Debemos leer historia y darnos cuenta en qué estamos creyendo.

Debemos ser personas acuciosas, yo le llamo metidas, en conocer profundamente en qué estamos parados. No hay que creerle al pastor, al cura, al sacerdote o al líder que nos está dando un sermón, debemos de sopesar esas enseñanzas con otras fuentes de estudio. La mejor manera de averiguar si nos están diciendo la verdad, es con la lectura frecuente de la Biblia.

Es tu vida, es tu bienestar, no puede ser que sigas creyendo en doctrinas falsas solo por la comodidad de no averiguar el trasfondo cultural, social e histórico. Había un pueblo en la Biblia que era Berea, y cuando llegaba alguien a enseñarles cualquier doctrina, lo confrontaban con la Biblia. Que no te engañen, no te dejes llevar por palabras bonitas, no te dejes alucinar por gritos o deslumbrantes presentaciones, no permitas que un amigo te lave la cabeza solo por que si; debes de confrontar, debes de escudriñar, debes de informarte por diferentes fuentes.

Recuerda, es posible que no hayas creído en el fin del mundo (bien por tí) del 21 de mayo de 2011, pero sabes realmente el por qué de las celebraciones, liturgias, ritos y actividades religiosas en las que estás participando actualmente.

Colosenses 2. 8 Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.

por Josué Manuel Guzmán
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