¿Existe o no existe Dios?


A lo largo de la historia de la existencia de nuestro planeta llamado La Tierra, hay una pregunta que ha intrigado a propios y extraños y que sin duda ha provocado el derramamiento de mucha sangre: ¿Existe Dios?

Puede venir el ateo más poderoso del mundo y podrá decir que los creyentes no tienen ninguna prueba para verificar la existencia de un ser supremo, y que eso de la supremacía de Dios es más bien algo emocional que real. El ateo pudiera arrojar este reto “¿me puede comprobar que existe Dios?” a lo que el creyente puede argumentar:”¿me puedes comprobar que no existe Dios? Creo que esa pregunta espantará hasta al más estudioso ateo de este planeta, nadie puede comprobar que Dios no existe.

Quiero entrar ya en el punto de esta reflexión. El hombre como todos sabemos rara vez llegamos a más de 100 años de edad, y ende el tiempo que le dedicamos a la investigación sigue siendo corto, por más viejo que sea un científico. El hombre ni siquiera ha podido llegar a conocer por completo el cuerpo humano, ni siquiera nos podemos curar de las enfermedades de muerte, un cáncer maligno es más que suficiente para acabar con la vida de un ser humano, y todos nos vemos imposibilitados ante eso por más que hayamos estudiado o el dinero que hayamos acumulado. Somos seres finitos, tenemos un principio y un fin, y todo lo que vive a nuestro alrededor suele también tener un principio y un fin. Todos hemos disfrutado de la llegada de una mascota a la casa, ya sea un perrito, un gatito, un perico o un gallito; lamentablemente también hemos sufrido la pérdida de dicha mascota. Nos hemos puesto con mucha alegría una mudada nueva, pero que a los pocos meses yace en el trapeador. Estamos acostumbrados a que todo tenga un principio y un fin. Encasillamos a que todo sea así como el ser humano es capaz de entender, es por esta razón que nos resulta difícil creer que hay un ser que nunca tuvo un inicio y nunca tendrá un fin.

Dice la Biblia que lo más insensato de Dios, es aún más sabio que los hombres, y que lo débil de Dios es aún más fuerte que el hombre. Esta es una declaración sumamente fuerte y enigmática. Hemos visto que nosotros los hombres nos gloriamos de los avances científicos, de las expediciones a Marte, las visitas a La Luna, y la cantidad de telescopios que pueden calcular la edad del universo entero; sin embargo un cáncer no podemos curar, un ataque al corazón no lo podemos prevenir, un terremoto no lo podemos controlar ni anticipar, a un huracán no lo podemos detener y debilitar. Si nos ponemos a pensar, realmente somos muy pequeños, somos vulnerables completamente, el no tomar agua nos mata, el no comer nos hace desfallecer y aun una ola de calor nos calcina. ¿En realidad tenemos fundamentos para decir algo tan osado como que no existe Dios? Yo creo que no. El hombre ni siquiera ha ido a Marte y ya piensa que por sus telescopios y sondas espaciales suponen saber el inicio del universo y demostrar que Dios no existe.

En la cosmología moderna se nos dice que el origen del universo es el instante que apareció toda la materia y la energía que tenemos actualmente como consecuencia de una gran explosión. Creo que has escuchado la teoría del “Big Bang” que defiende que el universo es el efecto de una gran explosión que liberó una gran cantidad de energía y materia separando todo hasta ahora. Ahora bien, dicen que después de eso el hombre fue evolucionando con el pasar de los cientos de millones de años. Si le pones atención, creo que esa misma teoría del “Big Bang” no objeta que existía algo antes, es decir no puede existir una explosión sino hubiera algo que explotara. No puede explotar algo si fuera nada, es decir, la NADA no explota. Entonces cabe una pregunta ¿De dónde salió ese algo que hizo esa gran explosión? ¿de la nada?

Creo que ya adivinaste el punto de ahora: Es más fácil creer a Dios y depositar nuestra fe en Él, que andar buscando teorías que no tienen un fundamenta más fuerte que la creencia en Dios. Ven te invito a que conozcas a Dios, Él es todo amor. Es más fácil creer que no creer.

1 Corintios 1. 25 Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

Por Josué M. Guzmán

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