El “Espiritufláutico”


Supongo que tienes una gran pregunta al leer el tema de esta reflexión, ¿qué o quién es el espiritufláutico? Los que estamos relacionados con el trabajo de las iglesias y eventos cristianos, solemos llamar espiritufláutico a aquellas personas que hacen las veces de los escribas y fariseos de la época de Jesús, es decir, son aquellos que tratan de relucir su “santidad” frente a otros aunque ellos no estén del todo bien.

La mayoría de personas piensa que la vestimenta hace al “monje” y realmente no es así. Yo he visto mujeres con su cabeza tapada y con faldas super largas pero que tienen una boca de escusado y su estilo de vida deja mucho que desear. Con esto no quiero decir que debamos vestirnos indecorosamente o con vestuario no adecuado. Considero que los grandes escotes, las faldas cortísimas, los pantalones recontra ultra topados no son más que la muestra de la malicia y vanidad que hay en el corazón de las personas quienes visten así. Yo más bien opino que debemos vestirnos adecuadamente sin llegar a ningún extremo.

No es mi intención hablar de la vestimenta en esta ocasión; sino más bien hacer notar que la santidad o lo espiritual no tiene mucho que ver con qué andamos puesto, sino más bien con la pureza de nuestro corazón. Es difícil entender cómo personas asisten a una iglesia (supuestamente para buscar a Dios) y cuando salen lo primero que hacen es criticar a sus hermanos, “sacar la caja de lustre” y seguir exactamente igual que antes. Hay personas que piensan que con asistir a la iglesia les hace acreedores del favor de Dios, de su cobertura y bendición. Quiero decirles a esas personas que están muy equivocados. Lo que importa realmente no es lo que haces; sino lo que en tu corazón hay. Un empresario puede hacer una gran donación a un orfanatorio, y no es nada malo el hacer eso, sin embargo si en su corazón esta primeramente el reducir el impuesto de la renta, créeme que esa donación no sirve de nada para su relación personal con Dios. Además debo aclarar que si en tu corazón está el buscar a Dios verdaderamente, tus acciones dirán exactamente lo mismo.

La espiritualidad es más bien reconocer los mandamientos de Dios, obedecerlos y por lo tanto ponerlos en práctica todos los días de la vida. No caigamos en los terrenos del espiritufláutico, que más bien busca una fachada de espiritualidad con cero frutos de persona realmente espiritual. Mejor estemos atentos a reconocer y escuchar los mandamientos que Dios tiene para nuestra vida.

1 Corintios 14. 37 Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor.

Josué Manuel Guzmán

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