Pecados perdonados


Todos y cada uno de nosotros tiene una conceptualización de lo que es pecado. Para no hacer este punto un lío, pecado se puede definir como todo aquello que separa al hombre de Dios, o si lo prefieres, de Dios al hombre. Todos independientemente de la religión que profesa (a menos aquellos que se consideran ateos, de lo cual he hablado mucho anteriormente) creen en la existencia de un Dios, y creen en la existencia de buenas y malas acciones tomando de referencia un escrito donde están las enseñanzas que Dios dejó.

En nuestros tiempos, donde el hombre reconoce que ha avanzado mucho en materia de derechos humanos, filosofía del pensamiento y comportamiento humano, lo que es bueno y lo que es malo está regido por los valores o antivalores que cada uno tiene. Lo que quiero decir es que lo bueno y lo malo se ha vuelto, por así decirlo, abstracto y solo queda en la mentalidad de la gente. Nos hemos perdido en el camino y hemos hecho del bien y del mal meramente un juego de palabras. Es “malo” desde un punto de vista y “bueno” desde otro. Como he dicho en muchas ocasiones hay leyes escritas que están en su mayoría claras para determinar si el comportamiento de un ciudadano es bueno o malo, y dependiendo de ello se sujeta a determinadas sentencias o multas. De la misma manera la vida, hay reglas y un manual de cómo vivir la vida, si alguien se aparte de esa línea pues se atiene (quiera o no) a las consecuencias, que no precisamente son inmediatas o claramente visibles.

El hecho de que para ti no esté mal tener sexo con todos tus novios, no significa que sea bueno para Dios. Si para ti es lo de lo más normal hacer chismes de tus compañeros de trabajo con el jefe, no significa que no esté mal. Si para ti el llegar tarde no es una falta grave, no significa que no lo sea. Creo que ya captaste mi idea, el hecho de que pensemos que no es pecado lo que estamos haciendo, no significa que no lo sea ante Dios.

El pecado lo que acarrea es una separación de Dios, y el separarnos de Dios crea todo tipo de problema: Angustia, preocupación, miedo, inseguridad, intranquilidad, zozobra, ansiedad, depresión, odio, raíces de amargura y una lista casi interminable de males que afectan a toda nuestra persona. De esto mismo provienen todos esos vacíos que hay en el corazón, esas sensaciones que vienen después de pecar, aquel sentir que te has “divertido”, que has “hecho de las tuyas” y no te satisfaces, no quedas lleno.

¿Sabes algo? Hay alguien que puede y tiene la potestad de perdonar pecados, ese es Jesús (el Hijo de Dios Padre). Si tú estás con Cristo Jesús, toda tu vida se transforma y vuelve al principio, es decir donde todo era puro. Cuando aceptas a Jesús en tu corazón, Él transforma tu vida y al cabo de un corto tiempo, tú eres una nueva persona, es una transformación increíble, algo invalorable. ¿Por qué no lo intentas? ¿Qué puedes perder?

2 Corintios 5. 17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Por Josué M Guzmán

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