¿Y si Pedro no hubiera negado a Jesús?


Seguir las reglas y portarse bien es sumamente sencillo cuando no hay presión, cuando nada te hace vacilar o cuando nada te preocupa. En el momento en que los problemas se hacen presente, y dependiendo de la intensidad de estos, nos hacen cambiar y reaccionar de una manera poco usual, que con el pasar del tiempo crean una amargura en nosotros.

Muy pocos tienen la habilidad de mantener la entereza ante una situación de presión extrema. El apóstol Pedro perdió totalmente su entereza al negar a Jesús por encontrarse en una situación de caos y presión. Tuvo el valor de decir que no conocía a Jesús, a quien ese mismo día le había mostrado su respaldo incondicional, hasta la muerte.

Llega la presión, llega la encrucijada en la vida y se nos olvida completamente nuestros principios, nuestros valores y nuestras promesas hechas. Lo que debemos aprender este día es a podernos comportar correctamente ante momentos de crisis en nuestras vidas. Se dice fácil, pero realmente no lo es. ¿Qué hubiera pasado si Pedro no hubiera negado a Jesús? En el mejor de los casos hubiera sido golpeado y ultrajado.

En algunas situaciones el precio a no ceder ante el novio en la intimidad puede ser el motivo por el cual esa relación termine. El precio a no ceder a realizar una operación fraudulenta pudiera convertirse en el motivo para que tu jefe te despida. En muchas ocasiones el no ceder ante diversas situaciones de extrema presión pudiera significar “grandes pérdidas” a nuestra vida: relaciones rotas, despidos, marginación social, división familiar y la lista puede contener varios etcétera.

Ahora quiero dejarte con una pregunta que seguramente tiene una respuesta grandiosa y sin precedentes: ¿Y si Pedro no hubiera negado a Jesús? Bíblicamente no puedo responder certeramente esta pregunta, sin embargo utilizando la imaginación pudiera decir que Pedro hubiera sido acreedor de la más grande bendición de todos los tiempos, su corazón hubiera sido embargado de gozo, paz, satisfacción, felicidad y sobretodo del favor de Dios más inmediato.

No cedas ante la presión, mantente firme sin ver a tu derecha o a tu izquierda. De algo puedes estar seguro, no llorarás amargamente.

Mateo 26. 75 Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

por Josué Guzmán

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