¿Confesarnos? uhmm pero ¿con quién?


Estoy completamente seguro que ninguno de nosotros estamos exentos de pecado en nuestras vidas. Nos relacionamos con el pecado prácticamente todos los días, creo que probablemente no salimos de nuestras casas sin haber pecado antes. El ser humano peca con el pensamiento, con el hablar y con el actuar. Sería imposible decir que por nosotros mismos somos libres del pecado, no hay humano que tenga la osadía y la entereza moral para decir que es libre de pecado (en la Biblia lo dice 1 Juan 1:10).

Teniendo este punto claro, que no hay ningún hombre que pueda decir (sin estar mintiendo) que no ha pecado, nos hace a todos adolecer del mismo problema de muerte. Entonces, ¿Cómo nos limpiamos del pecado? ¿Hay alguien que tenga el poder para sanarnos de esa enfermedad mortal llamada pecado?

Hoy en día muchos personas se dicen ser cristianas, tienen sus Biblias y las leen frecuentemente, sin embargo nunca toman en serio dicho estudio. Hay iglesias (y no me refiero a las evangélicas) que se limitan a sólo ciertos libros de la Biblia a lo largo del programa de la liturgia. Hablar del libro de Revelaciones es algo así como un sacrilegio, solo hacen pinceladas poco profundas de temas que son verdaderamente trascendentes para la salvación de las almas de las personas.

Mi interés no es criticar ni emitir un juicio de valor; sino más bien el de comunicar un punto de vista de una persona que tiene interés en ser perdonada verdaderamente por Dios. Llegando al meollo del tema en cuestión, hay muchas personas que confiesan sus pecados a personas que tienen puestos de reconocimiento dentro de las iglesias, sin embargo no hay ninguna base, ni siquiera metafórica de que tal costumbre es correcta y efectiva para el perdón de pecados. Es más la Biblia dice claramente que el perdonar pecados es exclusivo de nuestro Dios. Él es el único completamente santo y perfecto como para tener la potestad de perdonar los pecados. Dicen las Escrituras que la sangre de Cristo nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7).

No entiendo por qué muchos, habiendo leído dichas porciones en su Biblia, insisten en confesar los pecados a hombres y estos ponerles penitencias para absolución de pecados. Solo la sangre de Jesús nos redime de nuestro padecimiento. Confesemos nuestros pecados al único que puede realmente perdonarlos, nuestro Dios. No necesitas estar en un confesionario o en algún lugar en específico, sólo necesitas ser sincero, confesar con arrepentimiento genuino tu falta a Dios y Él te dará el perdón al instante. No pierdas más el tiempo, quita toda tu maldad de una buena vez.

1 Juan 1. 9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

por Josué Manuel Guzmán


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