Ninguna Mujer puede Domar la Lengua ¿Mito o Realidad?


Existe un mito en buena parte de la población mundial que la mujer es el ser chismoso por excelencia. Tengo que admitir que ese mito no me es del todo desagradable tomando en cuenta que soy hombre, pero en el intento de ser totalmente sincero, el mito anterior es irrevocablemente falso.

En una hora podemos estar orando, leyendo la Biblia en voz alta o diciéndole cosas lindas a nuestra pareja, y a la siguiente hora poder estar matando a una persona con nuestra lengua. Estoy totalmente convencido que la única manera de evitar y eliminar el chisme, la crítica despiadada y destructiva es solamente existiendo dos personas en el planeta Tierra. Si hay tres humanos, ten por seguro que habrán malos entendidos más temprano que tarde.

Lo acepten algunos hombres o no, el problema de no frenar la lengua atañe tanto a hombres como mujeres, y a fuerza de decidirme por un género, creo que los hombres tendemos más al chisme. Se que recibiré críticas por esta reflexión pero debo ser sincero al menos con las experiencias que he vivido.

Pero ¿Por qué no podemos evitar hablar de más? Este pequeño miembro llamado lengua hace posible lo maravilloso de gesticular palabras, sin embargo hemos convertido esa enorme bendición en una grave maldición. No te has puesto a pensar la reputación que has adquirido por no refrenar la lengua en el trabajo, ¿a cuántos no han despedido por un mal entendido ocasionado por la lengua? ¿cuántas parejas no han cortado su relación de matrimonio por problemas generados por la lengua de un tercero? ¿cuántas personas no han perdido la vida porque comunicó de manera equivocada sus ideas? Y la lista de problemas sigue y sigue.

Pareciera que el ser humano nace con ese problema de fábrica de no poderse callar, de no hablar cuando no tiene nada bueno que decir. Piensa en todos los problemas que te ha acarreado al no ser prudente con lo que dices. En lo personal son muchos los problemas que me ha traído esta parte pequeña de nuestro cuerpo.

Estoy seguro que todos queremos dejar de ser chismosos o dejar de provocar daños por culpa de nuestra lengua. Tratemos desde este momento quedarnos callados cuando no tengamos algo constructivo que decir. Dejemos que nuestro Dios domine nuestra vida y solo permitir el denuedo en nuestra lengua. Solo con nuestra fuerza y voluntad no vamos a poder dominar esa lengua, esa arma mortal, debemos evocar a Dios para que tome control de nuestra boca.

Ocupa las palabras que salen de tu boca para edificar y no para destruir. Traerá abundancia a tu vida rápidamente.

Santiago 3.  8 pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. 9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. 10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11 ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?

por Josué Manuel Guzmán
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