El Arte de Interesar a esa Persona Especial


Hubo un personaje de la historia que fue emblemático en la cultura estadounidense, estoy hablando del vigésimo sexto presidente de esa nación, Roosevelt.
Todos los que visitaron a este caballero quedaron asombrados por la profundidad y la diversidad de sus conocimientos. Fuese un vaquero o un soldado de caballería, un político de renombre o un doctor en medicina quien lo visitaba, Roosevelt sabía de qué hablar. ¿Cómo lo lograba? La respuesta le parecerá hasta absurda de lo sencilla que es. Siempre que Roosevelt esperaba a un visitante se quedaba hasta muy tarde la noche anterior a su llegada, instruyéndose en el tema sobre el cual sabía que se interesaba particularmente el huésped esperado.
Roosevelt no ignoraba, como los grandes líderes, que el camino real hasta el corazón es hablarle de las cosas que más preciadas le son.
La mejor manera de agradar a los demás es hablándole justo de lo que les interesa. Si usted tiene la oportunidad de hablar con una persona, sea su jefe, sea un amigo o un vecino, procure hablar de los temas que le interesan a sus interlocutores y veremos como la gracia de Dios cae sobre usted.
Pondré mi caso en particular, a mi me cae super bien una persona que sepa mucho de Photoshop, Final Cut y de sistemas OSX y todo lo relacionado con lo último de la tecnología electrónica. Puedo pasar horas y horas hablando de ese tipo de temas informáticos. Todo aquel que sepa del tema informático se puede considerar una persona sumamente agradable con la cual deseo hablar.
Cuando usted requiera algo de otra persona, hágalo de una manera inteligente, primero agrádele, ¿cómo? Sencillo hablando de lo que le interese a esa persona.
Un vendedor jamás podrá vender exitosamente sino ocupa esta regla. Si llega a un oficina a vender directamente, lo más seguro es que el cliente lo rechace. Es por esta razón que el primer paso del vendedor es saber qué le gusta a su cliente y así poder hablar.
Cierto panadero quería vender pan a un hotel de la ciudad. Durante cuatro años había visitado al cliente todas las semanas. Asistía a las mismas fiestas que el gerente. Le hablaba en todas partes. Hasta tomó habitaciones en el hotel y vivió allí para tratar de hacer el negocio. Pero todo sin resultado. Un día decidió cambiar de táctica. Decidió investigar qué interesaba a este hombre, qué despertaba su entusiasmo. Descubrió que pertenecía a una sociedad de hoteleros, es más era el presidente de la organización. Entonces al día siguiente cuando lo vio, este panadero empezó a hablarle de la entidad. La respuesta fue inmediata, habló durante media hora acerca de aquel tema, vibrante de entusiasmo. Antes de salir de su oficina ya le había “convencido” de que fuera socio de su organización. Lo más curioso que el panadero no había hablado una palabra del pan. Y unos días más tarde un empleado del hotel le habló por teléfono para que enviara muestras y precios de sus productos. El empleado le dijo: no se que ha hecho con el gerente, pero lo cierto es que está encantado con usted.
La manera más rápida y efectiva de agradar a la gente es hablando de lo que le apasiona.

Autor: Dale Carniege

Paráfrasis: Josué Guzmán


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