Sabemos más de “Pitbull” que de Jesús


Si te lees los 18 versículos del primer capítulo del libro de Josué, encontrarás una frase que sin duda te llamará la atención “Esfuérzate y sé valiente”.

Todo aquel que haya leído la historia de Josué sabrá que el reto que tenía por delante, de conquistar la tierra, era muy grande y complicado, tomando en cuenta que el pueblo de Israel no era precisamente un pueblo de guerreros. Venían de una esclavitud de muchos años en Egipto y por si esto fuera poco, muchos de los que estaban vivos en ese momento antes de conquistar habían nacido en el desierto y no sabían más que caminar en ese lugar.

A pesar del gran reto de estrategia y táctica militar para la conquista, al leer bien el capítulo uno, parece ser que el meollo del asunto no era precisamente el de la guerra contra los habitantes de aquellas tierras; sino más bien el tema más importante en sobremanera era de no apartarse ni adiestra ni a siniestra de la Ley que Dios le había dado a Moisés, su antecesor.

Ponlo en perspectiva, estás frente a un río, lo tienes que cruzar para luego pelear a muerte para tomar la tierra que Jehová le prometió a tus padres. Tú eres el capitán de ese ejército. Creo que ni utilizando el sentido común sabrás que el punto más importante acá era el prepararse para la guerra, tener un buen armamento, una buena estrategia y tener a los soldados en forma y saber del enemigo.

Sin embargo para Dios eso de la conquista y de la guerra no era lo importante, es más lo daba por hecho. Lo que a Dios le apremiaba era que Josué fuera fiel a Su Palabra, a Sus Principios, a Su Ley.

¿Te puedes imaginar qué tremendo peso tiene no apartarse de las enseñanzas de Dios? ¿Te imaginas la importancia preponderante que Dios le pone a nuestra vida espiritual?

Y no sólo eso, para que se repita cuatro veces en el mismo capítulo “Esfuérzate y sé valiente” he de suponer que no era fácil lo que Dios le estaba pidiendo a Josué, que no se preocupara por la guerra sino por guardarse, por tener una buena relación con Él.

Hoy en día hay muchos cristianos que lo que menos nos interesa es tener una buena relación con Dios. Muchas veces limitamos nuestra relación con Dios al culto del domingo donde llegamos 30 minutos tarde porque en la casa nadie quiso salir a la hora. Nuestra lectura de la Palabra (de la cual Dios le dijo a Josué que no se apartara de su boca) se limita a la que el pastor utiliza para su sermón dominical, si es que no estamos “tiutiando” o “feisbuquiando” en el culto.

Creo que ya entendiste el punto. Queremos conquistar la tierra, es decir, queremos que Dios nos de todas las bendiciones que tiene para nosotros, pero nosotros no queremos guardarnos. Preferimos escuchar a Camila que a Danilo Montero. Conocemos más de la vida de Pitbull o Chino y Nacho, que de Jesús. Vamos más al cine que a la iglesia, y nos levantamos más temprano para ir al mar que para ir a la iglesia.

Algo no hace “click” para que Dios nos bendiga y nos de la tierra en heredad. Debemos volver urgentemente a la senda estrecha, debemos apegarnos a los principios que Dios ha puesto en su palabra.

Hoy podemos iniciar, hoy es tiempo de hacer las cosas diferentes. Cuidémonos, no nos apartemos de la Palabra. Esforcémonos y seamos valientes CUATRO veces.

por Josué Manuel Guzmán

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