El fenómeno espiritual de la “navidad”


Navidad-ConsumismoRecuerdo con mucho agrado los primeros años de mi vida, cuando era un niño y mis dos únicas preocupaciones eran estudiar y jugar. Para los que no dejábamos grado la culminación del año escolar significaba el inicio de una de las mejores épocas del año: las vacaciones de fin de año.

Si creciste en El Salvador no me dejarás mentir que la programación de la televisión nacional era una gran cosa, la famosa “gente chica” era la franja infantil favorita por muchos. No faltaban películas como “El Niño del Tambor”, “La Guerra de las Galaxias”, “Willy Wonka y la Fábrica de Chocolates (1971)”, “La Novicia Rebelde”, y muchas más. Era una época donde florecían los cursos de verano de música, deporte, danza, y mil cosas que se te puedan ocurrir.

En fin tengo muy bonitos recuerdos de los últimos tres meses del año: octubre, noviembre y diciembre. Ahora ya pasaron algunos años, sin embargo cuando mi olfato percibe el delicioso aroma de los vientos de octubre, inmediatamente me remonto a mis años de niño, llenándome de mucha alegría y nostalgia por aquellos tiempos tan bonitos.

No quiero escribir sobre el origen de la “navidad”, estoy seguro que el que no sabe los orígenes de esta festividad, en pleno 2014, es porque no quiere darse cuenta y aceptar su trasfondo babilónico. Hoy quiero hablar de algo más.

Muchos celebran (yo no) la “navidad” aduciendo el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre. Como te dije en el párrafo anterior, no trataré de explicar la escabrosa realidad de esta fecha, sino más bien, trataré de explicar el fenómeno espiritual de la “navidad” en muchos seres humanos.

En estos días es cuando los centros comerciales y las calles de las ciudades colapsan. Es cuando existen un sin fin de compromisos, cenas y reuniones, donde la vida social alcanza su máximo apogeo. En esta época del año es cuando muchos familiares vuelven a verse, cuando se viajan muchos  kilómetros para abrazar a los seres queridos y cuando se abren muchos regalos. Todo mundo habla de amor, de dar, de compartir, y eso en el sentido estricto de la palabra está bien. No le encuentro nada de malo en amar, en dar y compartir.

Si pones mucha atención, podrás notar que también es una época donde queda muy pero muy relegado Jesús, el supuesto cumpleañero y motivo de esta “gran fiesta”. La “navidad” es en realidad algo así como que tu familia y tus amigos celebren tu propio cumpleaños sin invitarte, hablarte y acordarse de ti.

Esta época está llena de alcohol, el cual se vende y compra a diestra y siniestra, y donde la botella no puede faltar en las “canastas navideñas”. La tarjeta de bienvenida de muchas personas, a la hora de visitar a sus amigos y familiares, es una “buena” botella de licor para después de las famosas “doce”, el saco de cohetes para que los más pequeños de casa se quemen un dedo (espero que no), y varios regalos. Pueda que en otras casas el alcohol no forme parte de la fiesta, pero si mucha comida, regalos y abrazos.

Lo que te quiero decir es que muchos o casi todos celebran el “cumpleaños de Jesús” sin conocer al mismo Jesús, y lo peor de todo, sin estar interesados en los más mínimo en que Jesús sea el Señor de sus vidas. ¿Entonces de qué se trata esto de la “navidad” si no estamos dispuestos a recibir al festejado? Es obvio de que no se trata de la conmemoración del natalicio de nuestro Señor Jesucristo.

La “navidad” realmente es una época donde el “espíritu navideño” hace de las suyas. Es cuando el pecado se prolifera más, es cuando las tarjetas de crédito hacen uso del extra-financiamiento, es cuando hay más niños quemados y los accidentes de tránsito aumentan por conductores ebrios. En esta época es cuando celebrar el “cumpleaños de Jesús” significa ir a la iglesia el 24 de diciembre (más bien por tradición que por convicción) y luego tener unos desenfrenos espantosos que acaban en todo lo inimaginable, menos en honrar al “cumpleañero”. ¿Te das cuenta de la total incongruencia de la época? Por un lado celebras el “cumpleaños de Jesús”, pero por otro lado haces todo lo que Jesús no quiere que hagas con la vida que Él te ha dado.

Si tanto quieres celebrar el “cumpleaños de Jesús”, por qué no comienzas a leer la Biblia e instruirte en su Palabra, donde te darás cuenta que todo lo que se vive en esta época es totalmente desagradable a Jesús. Acércate a Jesús, hazlo formar parte de tu vida, no te arrepentirás.

Que esta época no te marque por cuanto alcohol consumiste, o cuantos regalos diste, sino más bien, por cuánto más te acercaste al verdadero Jesús. No intento persuadirte que dejes de celebrar esta falsa navidad (está demasiado arraigada en tu corazón lamentablemente); lo que busco es que hagas conciencia y de verdad busques al Jesús de la Biblia, y no formes parte del juego del famoso fenómeno espiritual y comercial diseñado e impulsado, por el muy bien nombrado “espíritu navideño”.

por Josué Guzmán

3 responses to “El fenómeno espiritual de la “navidad”

  • Rodolfo Rivas

    Estoy cansado de leer para las fiestas navideñas estúpidos que sacan el “trasfondo babilónico” . dedica tu tiempo a algo mejor que meterte en las sanas costumbres de otros que el juicio pertenece a Jesucristo y el sabrá quien se dedico a adorar a dioses babilonicos o romanos. Para mí el 25 de diciembre es el cumpleaños de Jesucristo, y la oportunidad de tener reunida a la familia alrededor de una mesa. Y es la mejor oportunidad de arreglar los problemas y empezar a planificar un año nuevo mejor.
    Si dos personas que se odiaban se amigaron en la condenación de Jesucristo (Pilatos y Herodes) cuantas mas personas se re-amigaron en la celebracion de su cumpleaños: ¿miles? ¿decenas de miles? ¿cientos de miles? No sabes ni de lo que hablas. Pintate de verde así te verás por dentro y por fuera a ese monstruito que se quiso robar la navidad. ¿como se llamaba? Ah, sí. El grinch.

  • Edu Mejía

    La verdad es que si aun la gente se ricordara de Jesus como se debe en navidad y no lo hace el resto del año, no cambia nada.

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