Archivo de la categoría: Para Jóvenes

Conduce tu Noviazgo como Dios manda


Miles y miles de parejas se divorcian todos los años. En los últimos tiempos, millones de personas se dieron por vencidas y rompieron los lazos matrimoniales.

Es más, en algunos lugares hay más divorcios que matrimonios cada semana. Los hogares se están desintegrando. Las madres están abandonando la lucha y los padres están desertando.

Por cada hogar que se destruye por medio del divorcio y separación, hay niños que aprenderán lo que significa estar heridos y cómo odiar. Cada uno de estos chicos y chicas querrán vengarse de este mundo por esa realidad que les tocó vivir.

Es muy probable que esa razón por la cual, mientras tu lees esta reflexión, centenares de personas serán robadas, violadas, golpeadas y hasta asesinadas por los hijos de esta clase de hogares.

Creo que ahora he llamado tu atención acerca del por qué Dios está interesado en lo que respecta al matrimonio.

Algunos “iluminados mentales” han salido con una solución: si los matrimonios son tan complejos y confusos, ¿por qué no descartarlos? ¿por qué no simplemente botar todo eso del matrimonio? ¿por qué no viven los dos simplemente a manera de prueba, y si no logran entenderse, se separan, sin que queden vínculos ni responsabilidades? Continuar leyendo

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Dios es más que una Play Station 3 en Navidad


Introducción

Creo que has escuchado de un famoso empresario pesquero de Capernaúm. Un hombre fuerte, de mecha corta, seguro de sí mismo. Un hombre familiar, con una querida y servicial suegra. Un hombre trabajador que no escatima esfuerzos para llevar el sustento a casa.

Este hombre preocupado por la economía de su casa, entra al mar una noche a querer pescar esos ansiados peces que se convertirán en los recursos para sus seres queridos. Intentó pescar con todo su equipo y ni siquiera logró un chimbolito.

Este hombre echa rayos, está frustrado de no haber podido pescar y por si fuera poco se le acerca un hombre que parece no ser de la industria pesquera y le dice que salgan a pescar, que cree que será una jornada de muchos peces.

El empresario pesquero viendo la determinación de aquel hombre, decide entrar al mar nuevamente. Lo que este hombre no sabe, que por cierto se llama Pedro, es que Jesús, el hombre con el que entra al mar, la Biblia lo reconoce como el Creador y por lo tanto los peces obedecerán sus palabras y seguramente se pelearán por morir en la red que arroje aquel pescador, antes de entrar al anonimato de otro pez en los mares.

Aquel día Pedro vio el poder maravilloso de Dios a través de esa pesca maravillosa. Se puso contento, saltaba con una pierna de lo feliz que estaba. Fue a su casa y le contó a su esposa del tremendo socio que tenía en el negocio. Continuar leyendo


Desierto: Día 3 (Serie 3 de 3)


En lo personal tengo recuerdos de mi adolescencia que me causan mucha gracia. No fui un joven complicado con mis padres, hacía mis tareas sin supervisión, iba a clases sin que me lo dijeran y jamás necesite un apoyo didáctico para estudiar o entender las clases; sin embargo si tenía un gran mundo interior.

Irremediablemente algunas cosas se me han borrado por completo de mi mente, algunas otras adrede; sin embargo otras me siguen haciendo reír al pasar de los años. Continuar leyendo


Desierto: Día 2 (Serie 2 de 3)


¿No te has preguntado alguna vez cómo era Elías, Moisés o Daniel? Yo creo que más de alguna vez hemos pensado en esos grandes personajes de la Biblia. Hombres totalmente consagrados, pasados por fuego y llenos del poder de Dios. Cuando veo a estos héroes de las grandes ligas pienso que Dios tiene sus consentidos, es que no me puedo imaginar al gran Josué con temores en la batalla, no me puedo imaginar a David vacilar en su reinado, mi mente no concibe la fuerza con que Abraham caminaba al monte Moriah para sacrificar a su hijo. Todos estos hombres han tenido un denominador común: su fortaleza surge de su propia debilidad. No se trata de nada especial que tengamos o no, se trata de no darse por vencido, esforzarse y sacar fuerzas de las flaquezas. Es muy bonito el versículo que encontramos en Daniel 11:32b “mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.” Hemos visto que el primer día de desierto es el concerniente al aspecto personal; el segundo día de desierto es el aspecto espiritual, y sino conocemos a Dios es imposible cruzarlo (el desierto espiritual), ya que es mucho más difícil esforzarse en avanzar cuando lo único que se ve adelante es solamente la arena. Continuar leyendo


Desierto: Día 1 (Serie 1 de 3)


Introducción

Recuerdo que literalmente estaba contando los segundos para que sonara el timbrazo de salida en la empresa donde trabajaba. En mi época de empleado en la empresa privada nunca fue cinquero, pero ese día mi estómago me decía que teníamos (él y yo) que llegar lo más pronto posible a casa. Soy de esas personas que en problemas delicados de estómago quiere solucionar la situación solamente en su casa, en ningún otro lado. Recuerdo que todo mundo extrañado que yo me fuera a las cinco de la tarde, pero sin mayor explicación y tal cual salvaje arranque el carro y me dispuse a recorrer el bulevar del Ejército Nacional (Artería principal en El Salvador). No me duró mucho el ímpetu de correr por las calles, estaba totalmente abarrotada. Ese día lo recordaré por muchos años más, quería literalmente apartar con mis manos a todos los buses, camiones y carros, pitaba incesantemente con la esperanza que eso fuera a remediar el tráfico milagrosamente. Creo que llegué a orar y pedir que Dios mandará fuego y consumiera todo automotor en mi camino. Regularmente me tardaba 45 en llegar a mi casa, ese día por cosas del destino el viaje angustiante duró un poco más de 90 minutos.

Esto es casi definitivo, a ningún ser humano en sus cabales le gusta esperar. Nadie con más de dos dedos de frente le gusta la demora.

A nadie le gusta estar esperando al dentista, mucho menos si escucha el horroroso y macabro sonido del taladro asesino del dentista. A nadie le gusta esperar el día en que alguien te dijo que te iba a llevar una sorpresa. A nadie le gusta esperar para tener su novio o novia.

Sólo hay algo que puede superar la demora de 90 minutos dentro de un carro cuando padeces de retorcijones. Es cuando debes esperar por una solución, aún sabiendo que puede venir de parte de Dios.

Eso es lo admirable en el gran patriarca Abraham, que tiene que obedecer al Señor, caminando tres días y tres noches con la espera como única compañera.

Tres días de mucho estrés para un padre que recibe la orden de matar a su hijo. Tres días de demora es mucho más que una demora en un carro, es casi el fin del mundo.

Cuando lo que ves son espejismos

Dicen por ahí que hay tres ópticas diferentes de uno mismo. Como te ven los demás, como te ves a ti mismo y como realmente eres. Para que puedas ver la diferencia de estas tres ópticas antes debes pasar por el desierto personal.

Luego de pasar el desierto, Moisés jamás fue el mismo. Ya no era aquel hombre que apaleó al egipcio. Luego de pasar el desierto se conoce. La espera pudo haber sido molesta pero al final lo hizo encontrarse consigo mismo.

Ahora Moisés no hará caso a los demás, es más ni siquiera hará caso a su misma carne. Él sabe ya sus debilidades y sus puntos fuertes. El desierto no es más que la universidad de la vida, aquel lugar que nos confronta con nuestro propio yo.

¿No te ha pasado que luego de sentirte bien con Dios, que por fin llevas una semana sin pecar deliberadamente, te das cuenta que un pensamiento impuro se está colando muy dentro de tu corazón?

Sucede que en muchas ocasiones lo que se ve en la superficie no es la misma realidad anidad en las profundidades de nuestra persona. Dios necesita trabajar con nuestra personalidad en el desierto, sacar a luz nuestro lado oscuro, lo tenebroso y lo que nadie sabe de nosotros. Dios quiere sacar a ese monstruo que llevamos dentro y que sale solo cuando nadie nos ve.

Lo mismo le pasó al pueblo de Israel, que luego de bendecir a Dios y proclamar con júbilo la abertura en seco del Mar Rojo y el maná; amenazan al propio Moisés de regresarse a Egipto si esperan un poco más para entrar a la tierra prometida.

Resulta increíble cómo lo que unos pocos días pueden lograr hacer en nuestro carácter.

Luego de predicar muchas veces de las bondades de la paciencia, un retorcijón y un ínfimo tráfico fueron capaces de sacar a luz mi poca paciencia, paz y serenidad. La espera en el desierto siempre nos muestra lo que realmente falta pulir en nuestro carácter.

Si sólo existieran en nuestra vida los días frescos y tranquilos, caeríamos en el error de vivir en una falsa realidad, una vida llena de espejismos.

El mundo está lleno de personas que parecieran vivir en un simulador, creen que lo tienen todo solo porque poseen una gran suma de dinero en el banco. Pero cuando se da la banca rota se dan cuenta que nunca han vivido felices.

Consideran que tienen un buen matrimonio porque casi nunca discuten. Pero cuando viene la presión de una grave enfermedad o la infidelidad, despiertan con la noticia que vivían en una burbuja.

Viven en espejismos, pedalean en bicicletas fijas, suben gradas en los “steps” de los gimnasios y corren en las bandas sin fin. Es por esta razón que el primer día en el desierto resulta importante para hacer que aterricemos en el mundo real.

Las 3 fases del día 1

La primer fase son los primeros momentos de espera, de demora, de saber que Dios tarde o temprano actuará. En esta fase oramos y le recordamos a Dios todas las promesas de la Biblia. Que no hay justo desamparado, que el que toca se le abrirá. Pero justo en esa fase es donde Dios quiere sacar nuestro verdadero yo, quiere que dejemos la cápsula de espiritualidad que llevamos puesta, quiere que dejemos ese simulador de espiritualidad.

Ya en esta fase ya no hay lugares para reclamos, ya no te sientes con derecho a las promesas, ya tus oraciones son “Señor, estoy hablando en serio, ya provee una solución a mi vida, yo se que tú puedes, no seas malito.”

Pero ¿sabes qué? A Dios no lo mueve la conmiseración, la necesidad. Es inútil que cuando ores las rodillas te sangren, o que te deshidrates por la cantidad de agua que te ha salido por los ojos. A DIOS LO MUEVE TU FE.

Del reclamo de la herencia, pasando por el camino de dar lástima se llega a la tercera fase. El enojo y la frustración. Acá justamente perdemos la brújula y ya no sabemos si esto proviene de Dios, del diablo o de nuestros errores.

Ya cuando vemos que todo acabo, que ya perdimos la paciencia, que sacamos a nuestro verdadero yo, Dios habla a nuestra vida y nos dices ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo tu felicidad se basará en que todo este bien en tu vida?

Lo que el primer día nos enseña es que nuestra relación con Él está por encima de cualquier circunstancia.

Génesis 22: 3 Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo. 4 Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos.

Autor Dante Gebel
Paráfrasis y agregados por Josué Manuel Guzmán

Creatividad Divina


Creo que todos hemos oído hablar más de un milagro del Maestro Jesús, bueno, eso espero. Les contaré unos cuantos pasajes de Lucas. Primero Jesús navega en el lago, había una gran tormenta y Él super descansado durmiendo y disfrutando el viaje, mientras sus discípulos temiendo por sus vidas. Viene Jesús y reprende al viento y a las olas y se hizo gran bonanza. Luego cuando llegan a tierra se le acerca un endemoniado de muchos años diciéndole que no lo atormente. Viene Jesús y lo libera no sin antes enloquecer a un montón de cerdos. Posteriormente Jesús va a sanar a la hija de Jairo, pero en el camino le tocan el manto y sana a una mujer con flujo de sangre. Luego estando la hija de Jairo muerta, Jesús decía que solo dormía, luego la resucitó. Si esto no fuera suficiente, al poco tiempo les dio de comer improvisadamente a más de 5000 personas solo con cinco panes y dos pescados, y hasta sobraron 12 canastas llenas de comida. Jesús va a una boda y se le ocurre corvertir el agua en vino de super calidad. Les dice a sus discípulos que se adelanten en la lancha y luego Él los alcanza caminando sobre el mar. Jesús es un creativo, innovador y artista de la escena. Continuar leyendo


Nadie puede subir a tu ring


Durante años y generaciones enteras, nos hemos pasado el tiempo teniéndole pánico al diablo. Los cristianos vivimos con una paranoia que el enemigo nos ganará la batalla en cualquier momento, que vamos a caer en sus garras, que pecaremos. El denominador común entre los jóvenes que buscan a Dios es el terrible miedo implícito que ellos sienten hacia Satanás. Es como que en la Biblia Dios hubiera dicho que el diablo está casi vencido, quedo medio derrotado y que el sacrificio de Jesús no fue lo suficientemente poderoso como para completar la obra y que nosotros tenemos que terminar el mediocre trabajo. Después de este mensaje lo único que quiero que tengas claro que Satanás está vencido, sin poder, totalmente derrotado, acabado, terminado, finiquitado, en la lona. Tienes que tener claro que el sacrificio de Jesús en la cruz acabó con ese individuo perdedor. Y quiero que sepas algo más: Ese chavo Satanás le tiene terror a los campeones. Continuar leyendo


Métodos Diferentes pero Resultan


Introducción

“Lo importante es competir no tanto ganar” es una frase que se les dice regularmente a las personas que han participado en una competición y que no han logrado ganar. Esta frase pierde todo valor motivador si te la dicen en todas las competencias que te inscribes, es decir nunca ganas una. Continuar leyendo


De Ver los Partidos a Jugarlos


Desde muy pequeño gozaba los partidos de la NBA. Mi padre y yo sintonizábamos la televisión para observar jugar a nuestros equipos favoritos, los Lakers y los Bulls respectivamente.

Yo era tan aficionado a la NBA que me sabía de memoria casi todos los nombres de los jugadores y los equipos donde militaban. Mi padre me comentaba que él había visto jugar a muchos jugadores como el gran Larry Bird, Kareem Abdul-Jabbar y Earvin Magic Johnson; pero nunca a un jugador tan versátil y habilidoso como Michael Jordan. Luego me enteré que por la mayoría de los expertos del baloncesto, Jordan es considero el mejor jugador de todos los tiempos, alguien que sobrepaso los límites de ese deporte e hizo lo que nadie pensaba que era posible hacer.

Casi todos desde que teníamos unos 7 años nos ha gustado jugar algunos deportes, al menos yo aunque no me lo crean, solía jugar “basket” en los recreos. Como se imaginarán no era muy habilidoso con la pelota es más, con mucha dificultad mantenía la secuencia del rebote y caminar. Uno de los días más felices de mi vida fue cuando por primera vez pasé la pelota de baloncesto entre mis piernas y tomarla con la otra mano y no perder la secuencia del rebote. Fue el máximo logro que hice en ese muy bonito y cansado deporte, aparte de un “bajón” que le propine a un compañero de colegio que medía menos de 1.30 metros aproximadamente.

Ahora imagínate que tú eres ese chico sentado en el famoso United Center ubicado al oeste de Chicago. Llegas muy emocionado a ver tu primer partido de la NBA, te mueres por ver a todas las estrellas de los Bulls y principalmente a Jordan. De repente notas qué Phil Jackson, el entrenador, se secretea con Jordan antes de comenzar el partido mientras parecen buscar a alguien entre los más de 21 mil espectadores. Finalmente parece ser que los dos encuentran a la persona que andaban buscando, por lo cual Jordan se dirige hacia ella entre los graderíos y te das cuenta que esa persona eres tú. Después de unos 30 segundos de paro mental caes en la cuenta que el mismísimo Michael Jordan, la leyenda andante, está frente a ti, un chico muy malo en ese deporte, se acerca a tu oído y te dice que Phil quiere que él te reemplace, significando eso que Jordan se quedaría sentado en los graderíos y tú pasarías a jugar el partido en la cancha principal.

Desarrollo

1.      Dios te pone en un alto lugar, sin embargo nunca olvidas de donde te sacó

Debes convencerte que hay muchísimas personas mejor que tú, que siempre hay otro que ya lo hizo y no solo eso, sino que lo hizo en menor tiempo y con menos costo. Difícilmente podrías ser el más indicado para una labor especial, has nacido para ser un espectador de las cosas de Dios. Sin embargo, el entrenador decide reemplazarte, y te invita a integrar el partido. Ya no eres del montón del público, eres seleccionado.

2.      En Días difíciles debes recordar

Como es de esperar habrá días difíciles, momentos en que dirás “ya no puedo más”. Es donde debes tener ese porte de campeón y recordar que de aficionado no se disfruta mucho, que no quieres volver a ser del montón. Debes recordar que tu vales la sangre de Cristo lo cual te hace acepto ante la presencia del Padre. Tú puedes, Jesús te capacitó y te dio todo lo necesario para que hagas un buen papel.

Conclusión

Así como la vida de Barrabás (el preso que eligió el pueblo en vez de Jesús) fue radicalmente transformada al darle libertad sin merecerla; de esa misma manera este día Jesús te está dando esa oportunidad de pasar de ver los partidos a jugarlos.

Ya se terminó el tiempo en que no eras protagonista, Dios desea que seas esa estrella del equipo  para que le ayudes a ganarle al enemigo. Tú puedes ánimo!!!

Mateo 27:20-21 “20 Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y que Jesús fuese muerto. 21 Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado!”

Idea de Dante Gebel

Resumido y aplicado a una reflexión por Josué Manuel Guzmán

 

josueguzman.wordpress.com


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